Editorial.

Llevamos demasiado tiempo siendo para vosotros nada más que carne, leche, lana… ya es hora de gritar basta.

Aprovecháis nuetra candidez para tratarnos como un rebaño incapaz de defenderse, una masa, pero ahora nuestra paciencia ha llegado al límite. Gracias a nuestro Grito de guerra podremos plantear nuestras opiniones.

Somos corderos pero no somos tontos.

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