Archive for mayo, 2009

El gusto por las motocicletas.

28 mayo 2009

Ya en alguna ocasión lo hemos comentado.  Nos gusta, si, es una sensación la de conducir una motocicleta muy semejante a la de volar. Es como volar en dos dimensiones.

Las sensaciones es algo de lo que nos es difícil desconectar y dado que vivimos en el mundo de las sensaciones hacemos hincapié en ellas para, como niños, aferrarnos a los grandes juguetes.

En la imagen podemos ver una motocileta semejante a la mía, que es de color negro y con un perfil en blanco a cada lado del depósito de combustible.

Mi motocicleta es una BMW R 45 fabricada en Alemania en diciembre de 1978 y matriculada en España en mayo de 1979.

La imagen es hermosa, una BMW entre ovejas. ¿Qué más se puede pedir?. Por cierto, hoy es mi cumpleaños.

BMW entre ovejas.

BMW entre ovejas.

Poner nombre a los animales.

22 mayo 2009
ovejas letras2

¿Donde está Grace?

En ocasiones nos sorprende no recordar el nombre de tal persona o el de tal otra, y después de mucho esfuerzo viene a nuestra mente el nombre. Pedro, se llama Pedro.

Debido a, posiblemente, un problema de dislexia, mi memoria a corto plazo se ve de cuando en cuando algo “mareada” y me cuesta encontrar el nombre a las cosas o a las personas.

Si tuviese un rebaño de ovejas, y tuviese que nombrarlas a todas ellas, supongo que me inventaría algo ya que el hecho de tener dislexia no implica tener una baja inteligencia. 

La dislexia juega malas pasadas pero siempre quedan alternativas.

El placer de vernos correr.

20 mayo 2009

Este pasado fín de semana he estado en Sástago, cerca de Escatrón en la provincia de Zaragoza, lugar conocido también como mar de Aragón debido a los meandros que hace el río Ebro.

Me ha embelesado el paisaje, el Ebro y su entorno, el Monasterio de Rueda… Maravilloso.

Por la mañana temprano de vuelta a casa, un domingo, mientras circulaba por la carretera que va a Fuendetodos pueblo natal de Goya, y que desemboca en Belchite, vi, ¡oh que maravilla!, un rebaño de ovejas bastante grande.

Paré junto a la carretera viendo como se movían asustadas por el ruido de mi BMW R 45, fue un “momentico” especial, sólo mío, y muy satisfactorio.

Más tarde ya cerca de Teruel, circulando por una carretera secundaria me crucé en uno de esos maravillosos pueblos con un pastor, su perro y veinticinco o treinta ovejas. Lo saludé con la mano al tiempo que el pastor lo hacía con su bastón. 

El rostro rojo, arrugado, envejecido, pero noble en su mirada me llegó al alma.